Sueños
por Walter Ranieri


Primero fue un chillido. 

Como el que hacen las ruedas del subte cuando frenan.

Igual de corto, igual de molesto.

Luego siguieron las imágenes. Placenteras y agradables.

Me sentía en un estado de levitación. Pero era consiente que estaba durmiendo.

Todo lo observaba sin prestarle mayor importancia. 

“Veía” las injusticias que le hacían a los “míos” y no intervenía.

No me importaba. “-Que se defiendan ellos-” me repetía hacia adentro.

Era cómo si tuviera que mirar hacia arriba todo el tiempo, y allí pasaban las imágenes.

Parecía una película muda. Muchos “actores”, poca acción. No podía unirse una escena con otra. En verdad más que una película eran un conjunto de imágenes que solamente yo podía asociar. Solamente mi cabeza era capaz de identificar cada una de ellas.

De pronto, en un lapso de tiempo incomprendiblemente corto para el ser humano, vi a alguien a mi lado. Estaba observándome cómo quién cuida que la leche no se vuelque al hervir. El ser era de un extraño azul-verdoso pero sus pequeños ojos eran de un verde casi fluorescente. Todo alrededor estaba oscuro. Le observé bien a la cara. En realidad me dí cuenta que lo fluorescente no eran sus ojos, sino sus contornos. Supuse que por la oscuridad del lugar se iluminaban de ésta forma.

A mis “pies” se abría una especie de pantalla de plasma que pasaba éstas imágenes tanconocidas por mí. Pasaban a una velocidad que el ojo humano nunca podría procesar, pero sin embargo podía retenerlas y reconocerlas. Era cómo si yo procesara información a una velocidad incalculable.

Me supuse sujeto a una camilla o algo así. Error. Estaba sin atadura alguna. Es más, sin ningún tipo de cobija ni vestimenta. Si quería ver mi cuerpo no podía, no estaba allí.

Sin embargo, sentía mis extremidades, pero aunque tenía la sensación de poder moverlas, no las veía. Era cómo si alguien o algo supo separarme de mi cuerpo, de tal forma que sin daño aparente, estaba en un lugar, pero físicamente en otro.

Era cómo si una maraña de cables conectaban mi cuerpo con....estemmm.... con...conmigo.

No con mi cerebro, porque el cuerpo estaba intacto, pero yo, separado.

Al costado y atrás de la pantalla de plasma suspendida en el aire, podía distinguir algunas pequeñas luces verdes y rojas que parpadeaban constantemente, algunas se apagaban y encendían a un ritmo. Las imágenes seguían pasando.

De repente entre la pantalla y yo, apareció el ser que estaba a mi lado. Fijó su mirada verde en mí y recibí un mensaje.

Fue realmente extraño el entender algo de otro pero si haberlo escuchado por los oídos. No. El mensaje fue recibido. Directamente “entró” en mí.

Fueron dos palabras cortas y sin sentido para mí : “Ya listo.” 

Entonces aquel ser verdoso desapareció de mi visión y empecé a sentir que me movía hacia un costado. 

El brazo golpeó en la mesa de luz, tirando el velador. El vidrio de la tulipa estalló apenas tocó el suelo. Su compañera encendió el de su lado y lo quiso despertar. Lo movió pero no tuvo respuesta.

WR.